Vivir en estado de alerta como si fuera normal
No es normal lo normal.
La sociedad de hoy en día tiene activación por todos lados, para empezar tenemos los móviles con sus miles de notificaciones para darnos información constante y esa iluminación que supera con creces la capacidad humana de ver.
No tenemos ojos para ver pantallas, tenemos ojos para ver el cielo, los árboles, las risas y los amaneceres.
La tecnología es un aliado del ser humano, siempre que no se utilice como unas gafas a través de las cuales mirar el mundo de forma constante. No es extraño que, ante este panorama, haya personas sobreactivadas y sobrecargadas, que viven desconectadas de sí mismas.
Usando el café como si fuera el aire para poder respirar y sin poder dormir las horas suficientes porque no desconectan del día, con lo hermoso que es dormir a pierna suelta como cuando éramos bebés. Eso no es un privilegio, es una necesidad.
Descansar no es un privilegio, es una necesidad.
Pero no quiero matar al mensajero, realmente la tecnología no es un problema, sino el uso que le damos y lo mismo pasa con el resto de cosas de la vida... el café, el alcohol, la tecnología, el dinero, el sexo...¿Sigo?
Es solo que el ser humano se olvida a veces de lo que es ser humano, conectar con el cuerpo, dormir las horas necesarias y saber que la vida es más grande que la propia humanidad son cosas que te conectan con la esencia de la vida.
No tenemos mil manos para responder miles de mensajes, para estar tomando una cerveza y presente con la persona que tenemos a lado y a la vez estar respondiendo a miles de historias por todas las aplicaciones que existen. No tenemos que estar aquí y en todas partes. Y no tenemos que estar haciendo cosas constantemente. El presente es eso, un regalo por eso se llama PRE-SENTE.
No tenemos mil manos para responder miles de mensajes.
Y puede parecer extraño que haya personas de altos cargos renuncien a su vida por ese burnout o como se llama ahora, ese sobre agotamiento llevado al extremo y se vayan a vivir al campo y desconectados del mundo.
Así de hermosa es la vida y la humanidad, una escuela constante de aprendizaje que nos enseña que el cambio está bien y el avance también, pero cuando no perdamos lo que ya somos.
No tenemos que elegir entre una cosa u otra, podemos expandirnos más y ser menos también, mientras que el SER no salga de la ecuación estará bien.
Y para ello antes que hacer tenemos que recordar quiénes somos y dentro de eso pararnos a sentir nuestro cuerpo y conectar con nosotros mismos.
El ser humano viene con un manual de instrucciones y es el cuerpo.
Lo que tenemos delante es más importante que cualquier cosa, porque esa es la vida. Y si no estamos durmiendo bien, es nuestro cuerpo dando un mensaje de que algo no está bien.
Así es, el ser humano viene con un sabio dentro y son los ojos, el pelo, la respiración, las ganas de dormir y de no hacerlo. Son pulmones, latidos y pensamientos. Todo nos cuenta una historia, pero solo aparece si estamos dispuestos a escucharla.
Dicho esto, la servidora se retira a otros menesteres.
Os deseo que podáis dormir a pierna suelta.
¡Hasta la semana que viene!
Un abrazote
Azucena
Comentarios
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en comentar!