Cómo escribir un libro y vencer el síndrome de la impostora: 6 claves que me han ayudado
Lo que aprendí escribiendo mi primer libro
Querido y amable lector:
Espero que estés disfrutando del fin de semana. Hoy quiero hablarte de un tema que me acompaña desde hace años: la escritura.
Mi relación con la escritura: de lectora apasionada a autora
La aventura de escribir está muy romantizada. Al menos, para mí lo estaba. Desde pequeña devoraba libros y esperaba con ilusión la llegada del verano para llevarme diez libros a casa y tener tiempo de sobra para leer.
Como muchos sabéis, durante las vacaciones de verano las bibliotecas suelen ampliar los plazos de préstamo, lo que permite disfrutar de más lecturas sin prisas.
Por eso, cuando llegó el momento de asumir el reto de escribir un libro, me pareció una tarea gigantesca. Admiraba profundamente a las personas capaces de hacerlo y nunca pensé que algún día estaría en su lugar.
Sin embargo, en una etapa complicada de mi vida, decidí utilizar mis bloqueos y mi síndrome de la impostora como una oportunidad para superarme. Y eso me daba muchísimo miedo: terminar un libro y publicarlo.
¿Yo? Ni en sueños, pensaba.
Porque no se trataba solo de escribir. Después había que compartirlo con otras personas. Que lo leyeran, que les gustara... o que lo juzgaran.
Para mí era una sensación parecida a desnudarme en público, algo que no me gustaba en absoluto.
Por eso hoy quiero compartir las claves que me han ayudado durante estos años de incertidumbre y de enfrentarme a mis miedos una y otra vez. Son consejos que me sirvieron con mi primer libro y que sigo aplicando actualmente mientras trabajo en el segundo.
Este segundo manuscrito ya está en manos de una editorial seria y profesional. Y hago aquí un pequeño apunte: no todas las editoriales son iguales. En el mundo de la autoedición muchas veces te encuentras sola frente a un universo desconocido. Pero sobre eso os hablaré en otro artículo, donde compartiré mi experiencia y cómo distinguir una buena editorial de una que no nos conviene.
1. Escribe, aunque sean unas pocas líneas
Sí, sé que parece un consejo demasiado sencillo, pero no lo es.
Si no vienes de un entorno donde exista el hábito de escribir, nadie te enseña realmente cómo construirlo.
Hoy en día existen miles de fórmulas para mantener la constancia en el deporte. Sin embargo, cuando hablamos de escritura, cultivar un arte sigue estando infravalorado. Muchas veces el amor por escribir es tan profundo que olvidamos la disciplina y la dedicación que requiere.
Y mientras tanto, la vida sigue: trabajo, familia, tareas del hogar, compromisos y un largo etcétera.
Por eso lo repito: si quieres escribir un libro este año, empieza hoy mismo. Aunque solo sean unas líneas.
2. Ponte una fecha límite
Decide una fecha importante para enviar tu manuscrito, enseñarlo a alguien, autopublicarlo o presentarlo a una editorial.
Tener una fecha marcada en la agenda te ayudará a detectar dónde está realmente tu bloqueo.
Pregúntate:
¿Estoy utilizando este tiempo para mejorar el libro?
¿Estoy corrigiendo?
¿O simplemente estoy posponiendo?
Recuerda que incluso escribir una vez por semana es mejor que no escribir nunca.
3. Cuenta a los demás que estás escribiendo
Igual que hablamos de amor, trabajo o dinero, también deberíamos hablar de nuestros procesos creativos.
Comparte con tu entorno que estás escribiendo un libro. Incluso puedes hacerlo en redes sociales para que futuros lectores conozcan tu proyecto.
Esto crea una especie de compromiso invisible que puede ayudarte a mantener el impulso.
A mí me ayuda mucho cuando mis amigos me preguntan:
—Oye, ¿cómo llevas tu libro?
Esa simple pregunta te activa, te mueve y, en ocasiones, incluso te aporta nuevas perspectivas sobre tu trabajo.
4. Apúntate a un taller de escritura
Este es uno de los consejos que más me han ayudado recientemente.
En un taller de escritura conoces a personas con intereses similares, que te inspiran y comparten experiencias reales sobre el proceso creativo.
Además, escribir puede ser una actividad muy solitaria. Al final eres tú frente al papel.
Por eso, encontrar una comunidad hace una gran diferencia. Los talleres, clubes de lectura o grupos de escritura aportan apoyo, motivación y compañía durante el camino.
Y eso vale mucho más de lo que parece.
5. Avanza antes de buscar la perfección
No te pongas como objetivo escribir una novela completa en un día. Tampoco un poemario ni cualquier otro proyecto que tengas en mente.
Lo importante es avanzar.
La perfección suele convertirse en una excusa para no terminar.
Como decía Picasso:
"Que la inspiración te pille trabajando."
6. Sé la escritora o escritor que quieres ser
Este último consejo es tan importante como los anteriores.
Defínete como escritora o escritor desde hoy.
No necesitas haber publicado un libro para ser escritora. Publicar te convierte en autora. Pero escribir es lo que te convierte en escritora.
Un escritor es alguien que toma una idea y le da forma. Es un artista.
Igual que un bailarín disfruta bailando y, de repente, crea unos pasos inesperados y una nueva coreografía, quien escribe transforma lo que imagina en algo real.
Primero está el ser.
Después llega el hacer.
Conclusión
Escribir un libro no consiste únicamente en encontrar tiempo o inspiración. También implica enfrentarse al miedo, a las dudas y al síndrome de la impostora.
Si estás empezando, recuerda que no necesitas hacerlo perfecto. Solo necesitas empezar.
Espero que estos consejos te ayuden tanto como me han ayudado a mí.
¡Feliz escritura y feliz fin de semana!
Azucena Monge Pérez
#Escritura
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