La vida ocurre mientras vives
¿Vives o sobrevives?
Querido lector, no te estreses mientras la vida ocurre.
Vivimos en una época donde parece que siempre hay algo pendiente. El trabajo, las responsabilidades, las metas personales, las redes sociales y la constante sensación de que debemos hacer más pueden convertir el día a día en una carrera interminable. Sin darnos cuenta, pasamos tanto tiempo preocupándonos por el futuro que olvidamos disfrutar el presente.
La realidad es que la vida no espera a que terminemos nuestra lista de pendientes. Sigue ocurriendo mientras respondemos correos, hacemos planes, resolvemos problemas o nos preocupamos por situaciones que, muchas veces, nunca llegan a suceder.
Y hay metas que no ocurren al momento, la mayoría de las metas importantes son así, son cuestión de sembrar cada día.
El estrés no siempre resuelve las cosas
Sentir estrés de vez en cuando es completamente normal. De hecho, puede ayudarnos a reaccionar ante situaciones importantes. Sin embargo, cuando se convierte en nuestro estado habitual, deja de ser útil y comienza a afectar nuestra salud física, emocional y mental.
Preocuparse constantemente no garantiza que los problemas desaparezcan. Muchas veces solo roba energía, nos hace responder de forma como si siempre hubiera una amenaza, es decir en modo supervivencia. Eso hace que estemos en modo alerta a todo lo que nos ocurre y viendo amenazas en lugar de oportunidad. En lugar de disfrutar, empezamos a tener miedo a perder y a controlar. ¿Cómo vamos a ver las oportunidades de nuestra vida así?
Nuestros pensamientos crean la realidad
Si me estás leyendo, seguramente seas una persona visionaria que no se conforma con la visión de la vida sin propósito, seguro que eres de las personas que creen antes que ver. Así que seguramente conoces la paradoja que te voy a contar, pero sino aquí la tienes:
La paradoja del gato de Schrödinger suele utilizarse para mostrar que, en el mundo cuántico, la realidad puede describirse de formas que desafían nuestra intuición. Aunque este experimento mental pertenece a la física y la percepción visual pertenece a la neurociencia, ambos comparten una idea fascinante: lo que experimentamos como "realidad" depende de cómo se interpreta la información disponible.
Imagina un gato dentro de una caja cerrada junto a un mecanismo que puede liberar un veneno si ocurre un evento cuántico aleatorio. Mientras la caja permanece cerrada, la teoría cuántica describe al sistema como una superposición de posibilidades, en la que el gato está "vivo y muerto" al mismo tiempo. Solo al abrir la caja se observa un único resultado: el gato está vivo o está muerto.
La idea no pretende decir que un gato real pueda estar literalmente en ambos estados, sino mostrar lo difícil que resulta aplicar las reglas del mundo cuántico a los objetos de nuestra vida cotidiana.
No vemos la vida como es, sino como creemos que es
Por ejemplo, una ilusión óptica demuestra que dos personas pueden observar la misma imagen y percibir cosas diferentes. No porque la realidad haya cambiado, sino porque el cerebro interpreta la información de maneras distintas.
Algo similar ocurre con el famoso gato de Schrödinger. Antes de abrir la caja, puede estar vivo o muerto. ¿Increíble verdad?
Lo que ocurre es que como seres humanos creemos somos pocos modestos y creemos que sabemos incluso más que el universo que nos ha creado a nosotros, a continentes, mares y otros universos… ¿En serio?
Nuestra mente humana es limitada y nos libera saber que la vida es más grande que nosotros. Y que cuando creemos que sabemos, no sabemos. Sobre todo cuando entramos en modo supervivencia y dejamos de vivir.
Recuerda, disfruta el día de hoy con lo que tengas y en la compañía de quien quieras. Ocupate de amar tu vida, porque esta cambia constantemente y nunca vas a ser libre si siempre depende de factores externos.
No atrases tu felicidad para cuando consigas ese objetivo ansiado. ¡Vive!
Besis y abrazos
Azucena Monge Pérez
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