Los millennials: la generacion desarraigada
Criados para un mundo que dejó de existir
Hay un escritor que dijo: “El hogar es el lugar donde acaban todos tus intentos de fuga."
Y eso me recuerda un poco a las tendencias de la generación de los millennials, aquellos que nacieron entre 1981 y 1996. Esa que a veces llaman puente, porque vivieron tanto el mundo análogo como digital. Me pregunto si vivir entre tanto cambio ha llevado a esa generación (de la que formo parte) a no pertenecer a nada, o a tener esa sensación de desarraigo.
De buscar tanto la libertad que les da miedo el compromiso. De buscar tanto el cambio que no son capaces de echar raíces en ningún sitio. A veces me pregunto si esa pasión por viajar responde únicamente a las ganas de conocer el mundo o también a una dificultad para echar raíces... De huir hacia adelante.
Los millennials (también llamados Generación Y) son las personas nacidas aproximadamente entre 1981 y 1996.
Son los mismos que nacieron yendo al videoclub a alquilar una película, y tuvieron que ver con sus ojos cómo ese espacio de toda la vida se cerraba y ya no servía para alquilar sus películas favoritas. Los mismos que han vivido la llegada de Facebook, Tuenti, YouTube e Instagram. Muy pocas generaciones han visto un cambio tecnológico tan rápido. Y también son aquellos que vivieron escuchando: “Si estudias una carrera tendrás trabajo”, pero entonces llegó la crisis de 2008. Eso los llevó a encontrar trabajos temporales y precarios, que les costara poder comprar una vivienda y, definitivamente, los llevara a retrasarse en esa independencia o en llegar a tener hijos.
No hay que olvidar que los millennials son también una de las generaciones mejor preparadas de la historia. Acumulan más estudios, más títulos y una formación más amplia que las anteriores. Sin embargo, fueron los primeros en descubrir que el esfuerzo académico ya no garantizaba la estabilidad.
“Si estudias una carrera tendrás trabajo”, pero entonces llegó la crisis de 2008.
Comprendieron que tener una carrera, un máster o varios idiomas no era sinónimo de un empleo seguro ni de un futuro predecible. Esa experiencia no solo transformó su relación con el trabajo, sino también su forma de entender la vida.
No es casual que muchos hayan encontrado antes compañía en una mascota que el momento adecuado para formar una familia. Mientras sus antepasados aguantaban un trabajo de por vida, los millennials se cuestionan las cosas y cambian de trabajo o de relaciones tantas veces como haga falta.
Además de todos estos cambios, fueron los primeros en hablar abiertamente de depresión, autoestima, trauma y autocuidados . Y no porque fueran los primeros en sufrirlos, sino porque rompieron con ese estigma de hablar de ellos.
¿Y ahora? Estos mismos que vivieron esas dos etapas, que saben lo que es vivir ambos lados, ya no son tan jóvenes. Muchos ya tienen entre 30 y 45 años y se están convirtiendo en adultos que se dan cuenta de las diferencias entre las generaciones, adultos que ya educan a las siguientes generaciones.
Los millennials son una generación a la que tocó vivir un cambio histórico enorme. En muchos sentidos, crecieron en dos mundos distintos.
Quizá el rasgo que mejor define a los millennials no sea haber vivido Internet ni la crisis económica. Tal vez sea haber aprendido a vivir sin la seguridad de que existiera un lugar fijo al que llamar hogar. Y precisamente por eso, ahora que empiezan a construir el suyo, la pregunta ya no es dónde está el hogar, sino dónde merece la pena echar raíces.
¡Con esta reflexión me despido hasta la semana que viene!
Azucena
Comentarios
Aún no hay comentarios. ¡Sé el primero en comentar!